La talla de San Roque, atribuida a Juan Bautista Vázquez el Viejo, es una obra de finales del siglo XVI realizada en madera de pino policromada y estofada. La imagen, de 148 cm de altura, presentaba un estado de conservación muy deficiente, con importantes alteraciones tanto en el soporte como en la policromía.
La intervención comenzó con el asentamiento y fijación de la policromía, seguido de una limpieza superficial y la eliminación de depósitos de cera. También se realizó la retirada de más de un centenar de elementos metálicos que afectaban a la conservación de la obra.
Debido a la presencia de ataques de insectos xilófagos, se llevó a cabo un tratamiento de desinsectación y, posteriormente, la consolidación estructural de la madera. Se trataron igualmente las grietas, fisuras y pérdidas de preparación, así como la reposición de los elementos de madera necesarios para recuperar la integridad estructural de la pieza, realizados por Juan Luis Aquino Pérez.
La intervención incluyó también la restauración del perro y de la peana, en la que fue necesario realizar diversos trabajos de consolidación, sellado y refuerzo estructural.
Finalmente, se realizó la reintegración de las pérdidas de policromía y el tratamiento de protección, recuperando la estabilidad y correcta lectura de la imagen.
La restauración ha permitido recuperar la leyenda histórica de la peana, que se creía irremediablemente perdida, constituyendo este hallazgo un hito de notable relevancia histórica para la pieza.
































