La Virgen de la Soledad es una obra tallada en madera y policromada, de candelero para vestir, con los brazos articulados.
En el proceso de la restauración se acometieron en los siguientes trabajos:
Se asentó y consolidó la policromía a la capa de preparación.
Se realizó una limpieza mediante métodos mecánicos y químicos.
Una vez limpiada la imagen, se estucaron los pequeños arañazos del torso, pecherín, cabeza y manos.
Enrasado todo el estuco se realizó una reintegración pictórica al agua, y a continuación se barnizó.
Seco el barniz, se procedió a la entonación de los colores mediante el uso de los pigmentos restauro y se volvió a barnizar.
Al torso y a los brazos, una vez estucado y enrasados los arañazos producidos por los alfileres, se les dio dos capas de esmalte sintético.
Las lágrimas fueron retiradas, se eliminaron los restos de cola y se volvieron a colocar con un adhesivo especial para el cristal.
Se repusieron las lagunas de las pestañas.
La tela de lienzo que recubre el candelero fue limpiada y la pasamanería repuesta en las zonas que estaban gastadas.
